lunes, 5 de marzo de 2018

Un día de risas y llanto

Una mañana de un día cualquiera a la hora de levantarse y darse cuenta que todo va bien, teniendo una mujer que lo ama con locura, una carrera por delante y una vida sencilla pero satisfactoria pero incompleta por algo, por algo que es imposible identificar pero que hace que el sujeto rompa en llanto. ¿A qué se debe este llanto? Al pensar en sus seres amados, en todos aquellos que lo estiman, en su madre, hermanos, amigos y familiares pero sobre todo, al pensar en aquella mujer que lo ama con locura.
Una hora y el llanto no cesa, pero no puede más con el tormento de la inmensa tristeza que lo agobia día con día así que el sujeto decide que ya no puede soportarlo más, que su hora ha llegado, que ya nada tiene sentido. Aún no ha encontrado la respuesta de aquello que le falta, aún no sabe que es a pesar que lleva toda su vida buscándolo, pero parece haber una luz al final del camino y cree saber que es lo que le falta en su vida... O sobra.
Con pluma en mano redacta varios garabatos, destruye la hoja vuelve a empezar; disculpas, agradecimientos, explicaciones, razones, súplicas, pero parece que nada le satisface y harto de tanta insatisfacción toma la hoja en blanco levanta la pluma al aire y acierta como con un fuerte arponazo a su yugalar. ¡Eso era! Por fin se vio satisfecho al darse cuenta que la vida se le iba. Por fin se despide con la sonrisa más sincera que jamás dió al mundo.